|
|
El Pinguino. Testigo fiel de borracheras en familia. Un artículo imprecindible en cualquier hogar argentino que se preciara de tal. Este elegante animal con manija, permitía que uno pudiera tomarse un tinto directamente del pico sin quedar ante los demás como un auténtico borracho de barrio. |
|
|
El Estanciero. Cuando nuestros campos del sur todavía no estaban vendidos, nosotros solíamos jugar a este inocente juego de mesa. Hoy día unos cuantos caballeros extranjeros adinerados han imitado la temática del Estanciero y han hecho gran negocio comprando nuestras campos y tierras. |
|
|
Los Australes. Con un poder de mutación increíble, estos billetes se acostumbraron a que casi diariamente le agregaran ceros, ceros y más ceros. Una verdadera época de oro para las personas que buscaban trabajo de remarcadores de precio en los supermercados. |
|
|
El Jack con sorpresa. Una golosina revolucionaria para la época que competía de manera directa con el recordado Topolín. En su interior solía traer a personajes autóctonos como Petete y Antifaz. Hoy día aún puede conseguirse, pero como sorpresa puede llegar a tocarte un Power Ranger. |
|
|
El teléfono a disco. Cuando no existía la inernet y Bill Gates todavía era un nerdaso, este teléfono sin grabadora de mensaje ni señal de llamada, hacía parecer que la idea de María Julia de querer privatizar Entel podía llegar a ser realmente un gran acierto. |
|
|