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La rubia argentina histérica: ¿mito o realidad?

Qué macho argentino no sufrió alguna vez el duro revés de ser rechazado por una rubia histérica. A qué pibe de barrio no le temblaron las piernas cuando despúes de jugar una apuesta con sus amigos tenía que ir a encarar a una de estas arpías para tratar de levantársela. Es por eso que desde esta página, en honor a todos los que alguna vez gastamos más de una noche entera "trabajando" en vano a una de estas seudo diosas, hemos dedicado esta nota investigativa.


La rubia histérica argentina; espécimen también conocida con el nombre de conchetus estiradaus, suele llegar a desarrollar encantos irresistibles para el hombre de nuestras pampas. De sonrisa difícil y de complicado acceso para la charla, acostumbran a tener como hábitat
los boliches nocturnos y se desplazan de uno a otro sin pagar entrada como suele hacerlo la plebe.

Si vos sos de los machos argentinos que siente debilidad por esta especie, es importante que estés bien despierto y no te dejés confundir en una noche de copas por otras que intentan imitarlas. Entre las especies que fantasean con ser una auténtica rubia histérica, existe una raza inferior llamada las rubias taxi (amarillo arriba y negro abajo). Esta última especie, es una falsa imitación que gracias a la magia de la tintura, intentan engañarnos a los hombres, los cuales lamentablemente nos damos cuenta demasiado tarde de la treta.

Entre los signos distintivos como raza, la rubia histérica argentina suele fruncir el seño cuando algún galancete de barrio intenta abordarla y le hace preguntas del tipo:¿estudiás o trabajás? ¿de qué signo sos? ¿venís siempre a este boliche? y etc, etc. Entre sus deportes preferidos figuran el hockey sobre césped, la equitación y salir de shopping. Entre sus preferencias con el sexo opuesto, la rubia histérica argentina prefiere al hombre que practica rugby o polo y que generalmente se viste con chomba Lacoste, zapatos leñadores y suéter prolijamente colgado por encima de los hombros.

Con el correr de los años y con la suma de fracasados intentos por querer averiguar si ahí abajo también eran rubias, me di cuenta que para conquistar a una de ellas, simplemente no tenía ni que mirarlas. Descubrí que no hay peor ofensa para una rubia histérica argentina que no ser apreciada, admirada y piropeada por un miembro del sexo opuesto.

Hoy ya como argentino emigrante me ha tocado en más de una oportunidad que gente de otras nacionalidades también me hablaran de este mito. El comentario más común es: "Estuve en Argentina de vacaciones, las minas están buenísimas viejo, pero no te dan bola, no te podés ni acercarte a hablarles"

Es así que de a poco y gracias a la globalización, otra de nuestras leyendas urbanas se suma al inventario de generalismos que se tejen sobre nuestra cultura. Por eso desde esta página levantamos con orgullo la copa y brindamos por todas esas rubias histéricas argentinas que se divierten calentando la pava, pero nunca se animan a tomar el mate.

*Si querés entender cómo piensa un rubia histérica andá a melavoconmanzanilla.com

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