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Hola a todos! Después de 3 largos años lejos de casa y de varias visitas a los aeropuertos de Frankfurt y Barajas, pensé que sería interesante compartir mi experiencia con ustedes: Los aeropuertos internacionales son lugares muy interesantes para observar el comportamiento de las diferentes “especies” de la tribu global:
En la sala de embarque del vuelo LH3542 con destino a Vienna o el LH170 que se dirige a Berlín, se encuentra un grupo de personas con perfil más bien frío, leyendo tranquilamente un diario, un libro o charlando (en menor medida) con el compañero de silla. Hablan del clima, preguntan sobre algún lugar para visitar, sobre la hora de embarque y temas de esa índole.
Otro panorama se vive en la sala del vuelo IB104 con destino a Sevilla: Hay más ruido, la gente habla mucho más, pero al contrario que en la sala anterior se escuchan comentarios sobre el clima, sobre lo caro que están los combustibles, sobre la tía que me espera en el aeropuerto y este vuelo que sale con demora. Se habla también de futbol! Muy poco de política, pero generalmente de temas impersonales. Pa' matar el tiempo, vió?
Finalmente llegamos a la puerta de embarque 52B, de donde partirá en algunas horas el vuelo de Aerolineas Argentinas con destino a Buenos Aires… Bueno señores, esta sala si que es rara, muy rara: - En una punta de la sala se escucha hablar a un muchacho de alrededor de 20 años que vive en España hace 6 meses…Increíblemente, se olvido de como hablar en argentino exagerando a más no poder las expresiones de origen ibérico. Yo me pregunto: “vivo hace 3 años fuera del país, no en España pero tengo novia española, mil amigos españoles, y de vez en vez se me escapa un tu… podrá ser esa metamorfosis posible en tan poco tiempo? Mmmmm…”. Ni hablar del volúmen sonoro de la conversación! Se entero todo el aeropuerto!
- Otro pasajero (creo que porteño por el acento) comenta sobre lo “canchero” que el es, sobre la “viveza” de sus actos, explicando detenidamente todas las artimañas de la trampa y como sacar ventajas de los “boludos” que viven en XXX, sin perder la oportunidad de criticar la corrupción en Argentina, cosa que es origen de “esa viveza” a la que se refería! - Innumerables conversaciones sobre gente que es “amiga” o “amigo de un amigo” de algún famoso. - El que es panedero, es el inventor del pan. Un pintor no pinta casas, hace cubismo. - El que tiene un título universitario… es el inventor de la psicología, del ciclo Otto, del planeta Marte, etc. (Y yo que creía que todas las profesiones son honradas y necesarias!)
- Yo tengo la posta pibe! Se escucha de otro lado de la sala. - Un tipo se me sienta al lado, me cuenta la historia de su vida y lo primero que me pregunta es: “Vos, tenés pasaporte europeo? Porque así todo es más fácil, viste…”. Yo pensé que me iba a preguntar si era de Boquita! Ya embarcando me doy cuenta de que una persona me está mirando y sorpresivamente me dice: “Ucrania… increible.” No me dijo el nombre, pero la mitad de la fila se enteró que el tipo venía de Ucrania (juro que es así!).
Todo lo que les cuento me pasó, pero por suerte también conocí a otros argentinos (que son muchos) que enseguida brindan todo y quieren ayudarte sin conocerte. Pero lamentablemente, esas personas no tienen necesidad de gritar a los cuatro vientos en la sala de espera la bondad de sus acciones, y la imagen que uno se lleva es la otra: Una compentición por demostrar el éxito en el exterior frente a un grupo de desconocidos que nunca más volverán a volver a ver”.
Ya se acercan las fiestas y volveré a pasar por la sala de embarque. Ojalá me encuentre con gente más normal, que no me hable mitad en español, mitad en lo que sea (porque tu idioma no se te olvida en 3 años!), y que le dejemos al turista que visita nuestro país y convive en esa sala de espera una imágen de personas amables, y no de fanfarrones.
Un saludo para todos!
Fernando
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