<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="1252"%> Despatriados - Historias de argentinos en el exterior


"Esa Maldita Patilla"


Corría el año '99 y a raíz del conflicto con Paraguay por el tema de Lino Oviedo, un grupo de paraguayos quiso limar las asperezas que se habían desatado entre los vecinos países y solicitaron dialogar con Carlos Saúl Primero. Así fue como éste los recibió en la Casa Rosada para entablar el amistoso diálogo.
La reunión duró unos veinte minutos y al final de la misma, el grupo de paraguayos, le regaló al presi un cajón con naranjas pupo producidas en su país. Hasta ahí todo bien, el asunto fue media hora después cuando Charlie, tentado por el aspecto apetitoso que ostentaban las frutas, decidió comerse media docena.


La sorpresa se la llevaron sus más cercanos colaboradores, cuando al rato, entraron al despacho del innombrable y lo encontraron tendido en el piso, fallecido. La autopsia, luego revelaría, que había sido envenenado.
Se trataba de un atentado. El velatorio fue en la Casa Rosada y se congregaron en Plaza de Mayo miles y miles de personas. Algunos lloraban (no se sabía si de tristeza o alegría), otros descargaban gruesos epítetos y algún que otro obsecuente, se lamentaba diciendo: "qué va ser de nuestro país y de nosotros sin el gran Carlos".

Mientras en Plaza de Mayo sucedía todo ésto, en un lugar muy, pero muy lejano, ocurría algo todavía mucho más interesante. El lugar, era el purgatorio, y ahí, el innombrable, estaba siendo sometido a un juicio para ver a donde iba a parar, si al cielo o al infierno. El jurado estaba compuesto de la siguiente manera: un fiscal, doce miembros y un Juez. El Juez era San Pedro, el Fiscal era el famoso abogado Petroccelli y entre los doce miembros que votaban estaban la Madre Teresa de Calcuta, Gandhi, Jacinta Pichi Magüida, el perro Lassie y una caja de avena Quaker.

Lo primero que hicieron, fue revisar el sistema de cómputos y la base de datos del purgatorio en donde tenían detallado las cosas que uno había hecho en vida. Así fue que comenzaron a chequear las estadísticas. El primer ítem que analizaron fue el de cantidad de gente a la que uno habia cagado en su vida. Había que ver las caras que pusieron los miembros del jurado cuando vieron la estadística, no salían de su asombro, decían no haber visto nunca nada igual. Pero todavía había mucho más para sorprenderse. Cuando ingresaron al ítem de cantidad de puteadas que uno había recibido en toda su vida, el sistema colapsó, se rompió el programa y la base de datos fue a parar a la mierda. Era la primera cagada que hacía el innombrable fuera de la tierra.

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