<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="1252"%> Despatriados - Historias de argentinos - Flavio (Milan, Italia)
Otra vivencia de expatriado
Por Flavio ( Milán, Italia )

Retomando la llegada a Italia, el 9 de setiembre del 2001me salió la ciudadanía, y recién ahí pude buscar trabajo, ya que sin saber la lengua y sin tener los papeles en orden, acá no podés ser ni linyera. De aquel que me habían dicho, espejitos de colores, todavía resuenan en mis oídos las palabras del "Cabezon Palmi" -robadas a la película FAIVEL- "en América no existen los gatos... Flash, no todo es color de rosa, una cosa es cuando uno va de vacaciones, y otra cuando se queda a vivir".

De mi puesto de gerente técnico, encontré trabajo de cableador, después de 6 años sigo haciendo exactamente lo mismo, a los "extracomunitarios" nos tienen reservados los peores trabajos, lo que los italianos no quieren hacer, por más que tenga mi ciudadanía escrita sobre un pedazo de papel. En el interin volví a Argentina, a mis amigos al barrio, de vacaciones, por ahora trato de conocer Europa lo más posible, los fines de semana me recorro el norte de Italia, o el sur de Francia, o Suiza, Austria, Alemania, con unos días más me voy a España, a Croacia, en fin trato de ser turista.

Allá era el "tanito", acá soy el "argentino", como dice Cabral, No soy de aquí ni soy de allá. Extraño mis afectos, mis amigos de toda la vida, acá también tengo algunos amigos, todos argentinos. La gente es mucho más fría, nadie te invita a comer a la casa, ni viene a comer a la tuya. Eso es solo de argentinos, el asado los domingos, la pasta el sábado a la noche, por más que uno se quiera integrar, es imposible. Si, comparado con los marroquíes, o los albaneses, seguramente prefieren a un argentino, pero nunca vamos a ser pares a ellos, ellos son los ciudadanos de primera, nosotros de segunda, y los albaneses o marroquíes de cuarta.

También está el hecho de que el que viene de una ciudad llena de gente y no se instala en Roma o Milán, se siente observado como un tigre blanco en el zoológico. Claro, el resto son pueblos chicos, de campesinos, donde la edad promedio es de 70 años, gente que nació y morirá en esos pueblos de no más de 6000 habitantes, que no tiene nada que hacer de su vida más que mirar lo que hace el vecino, y más si es joven y extranjero.

Me encuentro haciendo cosas que nunca me imaginá: escucho a Calamaro, bailo tango, escucho tango, yo que decía que los tangos se dividen en unas pocas categorías: los que los largó la mina, los que se les murió la madre, y los que perdieron todo, ahora entiendo que es un sentimiento de nostalgia hecho canción. Veo cine argentino, cosa que descubrí que tenemos actores que nada tienen que envidiar a los grandes de yanquilandia, pero todo eso, el verdadero sentimiento patriótico, lo descubrimos de una sola manera: estando lejos, es que durante tantos años nos vendieron tantas infamias, que hay que descreer de todo, para descubrir las cosas verdaderas.

Espero que algún día, los que quedaron, los que vuelvan, tomen conciencia de que maravillosa es la Argentina, de que hermoso y bendito es nuestro país, que cálida es nuestra gente, y rajen a patadas a los 4 o 5 atorrantes de turno que arruinan todo, para retomar el buen camino y que nuestra devaluada patria se ponga nuevamente de pie como era hace 100 años. No sé si esto tiene algún sentido, pero son muchos los sentimientos, ojala se entienda.

Flavio
Italia

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