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Otra vivencia de expatriado Por Flavio ( Milán, Italia ) |
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| Ayer me encontré con esta página de expatriados, de historias de vida, y me pasé la tarde leyéndolas. Y, como dice Natalia de Suiza, me parece leer mis propias palabras, mis pensamientos escritos por la mano de otro. Me vine de vacaciones a Europa, en Marzo del 2001, mi mujer y yo teníamos el privilegio de trabajar, y en cargos importantes, yo era gerente técnico en una empresa de telefonía, y ella trabajaba en sistemas en una importante cadena de supermercados. Tenía mi depto, pagábamos un plan para un cero Km., tiempo compartido en Bariloche, en fin, las cosas no nos iban mal... claro, para eso trabajábamos 15 horas diarias como mínimo, inclusive los fines de semana teníamos guardias técnicas, nos íbamos de vacaciones y teníamos que tener un móvil donde pudieran ubicarnos por si las dudas. 4 horas de colectivo por día. Vinimos a Italia de vacaciones, y descubrimos otro mundo, hablamos con otros argentinos que estaban acá de poco menos de un año y se habían comprado el auto, con 8 horas de trabajo de uno vivían bien, un mes y medio de vacaciones al año desde el primer año, lugares que uno siempre vio en películas a 2 o 3 horas de auto, en fin, me deslumbré. Encima al volver, tuve una escala en Amsterdam de 6 horas, se me ocurre entrar a Internet ¿y en el Clarín que veo? JURO COMO NUEVO MINISTRO DE ECONOMIA DEL GOBIERNO DE LA RUA... CAVALLO!!!!!!. Lo primero que me vino en mente fue: ¿cómo hago para sacar las valijas del avión y volver a Italia? Y con esa idea golpeándome en la cabeza después de 12 horas de vuelo aterrizo en Ezeiza. En 3 meses junté todos los papeles desde mi abuelo hasta mi y me vine a Italia a reclamar mi ciudadanía Iuris Sanguis, o sea por ser descendiente de italianos, en el interin, me mantuve en contacto con los argentinos en Italia, que se habían encargado de encontrarme un "trabajo espectacular", "casa + 1700 euros por mes limpios de gastos". ¿Alguien lo hubiera pensado? Yo tampoco, así es que el 4 de julio llegué a Milán, con una valija, mi PC, mi órgano electrónico, un montón de ilusiones, y lo más pesado de todo, los recuerdos. Los argentinos, descendemos de los barcos, por eso somos nostálgicos, tenemos nostalgias de lugares que nunca pisamos, transmitidas por nuestros abuelos; el tiempo borra todos los momentos malos, y maximiza los buenos, basta pensar en la colimba, ¿quién a distancia de años, no recuerda con una sonrisa ese año pasado al pedo sirviendo al milico de turno? Los abuelos siempre nos hablaron de lo lindo que era Italia, o España, o el país que fuera, lo sabroso de las comidas, lo transparente del mar, pero nunca de las razones que los llevaron a emigrar. Y seguramente nosotros haremos lo mismo, con los años nos iremos olvidando de la inseguridad, el robo estatal que sufrieron los que tenían algún dólar ahorrado, el gatillo fácil, la droga a la vuelta de la esquina, los chorros de pasacasettes, de Maradona cuando lo encontraron drogado y en bolas con otro tipo en un depto de Caballito, los secuestros express. Hablaremos de lo cálida que es nuestra gente, lo grandes que son nuestras tierras, la gran variedad de paisajes y climas, el mate, el dulce de leche, los churros rellenos, el golazo de "EL DIEGO" contra los ingleses en México del '86, yo además del de Chilavert de tiro libre de más de media cancha (VAMOS VELEZ CARAJO). |
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