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PERSIGUIENDO UN AMOR... ABANDONANDO OTRO |
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| Noche del Viernes 22 de Junio de 2001. Para variar, me senté en la compu, muerta de frío en mi casa en Trelew, Chubut. Como casi todos los días, me metí a ICQ que estaba tan de moda por allá por el Sur en aquella época (típico argentino clase media: "si no lo tenés estás re out!"). Había estudiado Inglés por algunos años y no tenía intención de perder lo aprendido, asi que, como cada día, esa noche me disponía a charlar con alguien en Inglés por ICQ o a hacer un nuevo contacto. |
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Y un extraño con el nick r*luv saltó en mi búsqueda y lo saludé y empezamos a charlar. Re simpático el gringo, más simpático que todos los gringos con los que había hablado hasta el momento, y por la foto de estudio que me había mandado, también tenía una facha...! Era de un pueblo que me costó pronunciar por mucho tiempo, y que en ese momento me costó encontrar en el mapa, en el estado de Washington El flaco tenía algunos mambos sentimentales... quién no los tiene a los 20 años? Yo también los tenía. Así que nos escribíamos bastante a menudo y charlábamos en ICQ. El me introdujo a la magia del MSN (que si ahora no lo tenés en Argentina, "estás re out!") y seguimos charlando, y haciéndonos más amigos y compartiendo cosas muy personales. Y la verdad, me empezó a gustar mucho... y el también gustaba mucho de mí. Pero manteníamos esa reciprocidad sentimental en secreto y cada uno por su lado quería seguir su vida. Porque estábamos lejos y no era muy probable que algun día llegáramos a estar juntos. Pero llegó el 1 de Diciembre del 2001, y no me aguanté mas y tuve que decirle que me gustaba mucho, aunque sabía que sólo éramos amigos y que nunca nos íbamos a ver. Después empezamos a hablar por teléfono, y la Navidad de ese año él me preguntó "Te vendrías a vivir a Estados Unidos?" yo no lo dudé ni un segundo y le dije "No. Mi familia esta acá, mis amigos, mi vida. Argentina es mi lugar" - y en ese momento tenía todo el fundamento para decirlo. Era el peor momento de económico en nuestro país. En ese verano tuvimos 5 presidentes diferentes, inflación, muerte, cacerolazos, llaverazos, ineptitudes presidenciales, marchas, piquetes, corralito... y aun así yo seguía creyendo en mi país. Pero esa Navidad del 2001 sólo fue el comienzo de algo que nunca imaginé que viviría: un noviazgo a distancia por cuatro años, un compromiso en un encuentro por tres semanas en el 2004, nuestro casamiento en el 2005... y mi migración a fin de ese año. Tenía que elegir: mis viejos, mis amigos, mi patria... o la felicidad de construír mi propia vida con la persona que amo. Por generaciones en mi familia hubo inmigrantes. Mis familia y yo somos inmigrantes en Argentina; cruzamos el charco cuando yo tenia 3 años. Y Argentina se convirtió en mi hogar y mi patria. Y creia que en mis hermanos y en mi se iba a agotar el largo periplo de generaciones yendo de un país a otro. Pero había una decision que tomar... Y acá estoy, en este pueblo cuyo nombre finalmente aprendí a pronunciar y que también encontré en el mapa, en el estado de Washington, casi 5 años después de aquel 22 de Junio. Enamorada y casada con aquel extraño. Viviendo en su país, extrañando los almuerzos familiares del domingo, las milanesas, las mateadas con mi vieja cada tarde... las facturas y el dulce de leche. La idiosincracia de mi país. Acó la gente no sabe dónde queda Argentina; los que no creen que queda en Europa están convencidos de que es algún país caribeño como Guyana o Belice. Y... cómo explicarles lo que es Argentina! Ellos no lo entienden, pero sé que ustedes que están leyendo esto saben a qué me refiero. Argentina es más o menos como la Coca-Cola (o la bebida o comida que ustedes elijan): tiene un ingrediente, un condimento, algo secreto que la hace distinta y única. Ni nosotros sabemos qué es, pero lo intuímos cuando charlamos con un compatriota o cuando volvemos a casa... Mi esposo experimentó por nueve meses ese no sé qué, y también lo extraña... Y yo, que de chica me soñaba lejos, ahora daría cualquier cosa por tener alguien con quien tomar mate y charlar de cualquier cosa... Esta tarde me voy a tomar un mate bien caliente y amargo como lo tomamos los Patagónicos a la salud de todos los despatriados y de todos los que quedaron en casa y nos esperan con brazos abiertos y de todos los que nos fuimos siguiendo un amor sin haberlo imaginado nunca, y de todos los que soñamos con volver a casa y encontrarla mejor. Salud! Ana Paula
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