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Parece ser que después de las épocas hiperinflacionarias los argentinos teníamos la necesidad de creer en cualquier cosa. Así fue como este carismático patilludo, nos embaucó con sus promesas de revolución productiva. Hoy día el slogan de "Síganme, no los voy a defraudar" es una de las frases políticas más famosas de la historia argentina. Los que le creyeron, seguramente sentirán un poco de repulsión al ver este aviso y los que no le creyeron, seguramente también sentirán lo mismo. |
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Corría el año 1973 y De la Rúa ya mostraba los primeros signos de su gran habilidad para ser derrotado. Con un poco más de pelo que en la actualidad y un poco menos lento, acá lo vemos postulándose para vicepresidente por la UCR con el recordado Ricardo Balbín. Con este aviso vemos lo que sería el principio de una lenta y perseverante carrera por llegar al sillón presidencial. Sillón que tuvo que abandonar para montarse en una silla de helicóptero y huir por la terraza de la casa rosada. |
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El popular Herminio Iglesias. Sobre su vida se tejieron los más extraños mitos como el que decía que Herminio había perdido un testículo durante un tiroteo. Su acento de barrio y su falta de "eses" lo llevaron a ser el representante ideal de la clase obrera elegido por el peronismo. Lamentablemente su fama y popularidad duró muy poco ya que luego de su recordada quema de un ataúd en pleno acto de campaña, decidieron darle de baja. Este aviso es un homenaje a todo su coraje y a sus huevos. |
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Otra vez Fernando. Corría el año 1989 y De La Rúa seguía insistiendo en su lucha por llegar algún día a saludar desde el balcón de la rosada. Diecisies años después de su primer intento, acá lo vemos postulándose como senador junto con el Dr. Angeloz. Doce años después de ésto y de seguir siendo la cara de la derrota de la UCR, Don Fernando rompió el maleficio representando a la Alianza, y se dio el gusto de una vez por todas de ser el Presidente de la Argentina. En fin, tanto esfuerzo para tan poco. |
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